Este no es país para emprendedoras

No soy emprendedora. Pero sé que lo seré. Y me preocupa. Sé que siendo mujer, con familia, a mi edad, y con una profesión azotada por la crisis, estoy abocada a ello.

Las empresas no me quieren. Ya me lo están diciendo. “llevas demasiado tiempo en la misma empresa” “Aunque te has reciclado estás demasiado especializada en un sector” “No podemos contratar a alguien con tu experiencia” “Buscamos a alguien como tú pero que sea becario”

Ante esto, ¿qué te queda? El auto empleo. Hablando con una amiga nos planteamos ser emprendedoras. Queríamos comenzar mientras todavía tuviéramos un trabajo que nos sustentase. Y en el momento de tomar la decisión empezó nuestro calvario.

Pensamos que, tal y como está el panorama, encontraríamos ayudas para emprender. Igual es que somos muy torpes, pero no hemos encontrado ninguna. Creíamos que la administración nos facilitaría el “papeleo”. En contra de eso hemos encontrado cientos de formularios y cuestionarios que completar y rellenar.

Soñamos que las licencias para abrir un local serían más sencillas. Sí, lo son. Si te saltas la norma y abres el local a expensas de que venga una inspección y, justo cuando empieza a funcionar, decidan cerrarlo.

Y qué voy a contaros del asunto de conseguir dinero. O pones todo tu patrimonio y el de tu familia por delante o adiós a tu sueño. Y no. No quiero embarcar a mi familia en esta aventura. He visto como padres han perdido sus casas por ayudar a sus hijos y no quiero que eso me suceda.

Conclusión: vamos a replantear la situación y a pensar un modelo de negocio que no requiera tanta inversión. Internet es nuestro aliado, pero lo que hagamos distará mucho de nuestro sueño.

Este no es país para emprendedores

Este no es país para emprendedores