Elegir cole: ¿bilingüismo sí, bilingüismo no?

Cuando se acerca este mes, al menos en Madrid, ves a padres sin uñas en las manos. Padres y madres con decenas de papeles y folletos en sus manos, padres y madres que solo tienen un tema de debate: qué colegio elegir para su hijo.

No seré yo quien diga que es una tarea fácil. Visité todos los del barrio, me entreviste con los directores y profesores de infantil, hice el tercer grado a algún padre despistado… No me arrepiento de nada. Lo volvería a hacer. Y como dicen que la experiencia es un grado… os cuento la mía.

En concreto quiero centrarme en el bilingüismo. La tendencia más chic entre los colegios de Madrid.  Hay bofetadas para conseguir un colegio bilingüe. Yo también quise llevar a Pandereta a un cole “molón” pero en el camino me encontré con muchas opiniones que me llevaron a replantearme hacia dónde va la enseñanza de idiomas.

Siempre que me propongo tratar un tema así me gusta tener opiniones encontradas. Yo expongo y vosotros decidís. En este caso ha sido un poco más difícil de lo habitual. Es extraño pero en mi entorno no he recibido opiniones favorables al bilingüismo. La primera sorprendida he sido yo.

Hablo con la directora de un colegio bilingüe público que se inicia en el bilingüismo. Ella me dice que lo hace por petición de los padres, pero que no confía en el sistema tal y como está planteado. La mayoría de los colegios dan asignaturas como Sociales y Naturales en lengua extranjera. “Perdemos la mitad de la clase tratando de hacer entender unos conceptos que en español comprenderían más rapidamente”.

Un profesora de otro colegio bilingüe me dice que no tiene sentido que los niños sepan las capas de la atmósfera en inglés y no en su lengua natal. O los huesos del cuerpo humano. ¿Todo esto les servirá para una vida fuera de España?

En esos mismos argumentos se basa esta campaña de “contraimagen” generada ante la implanatación del bilingüismo en Madrid:

colegio bilingüe

Uno de los más críticos con el sistema es un profesor de música de un colegio donde no se aplica el bilingüismo: “Si este fuera un colegio bilingüe no traería aquí a mis hijos”. El proyecto educativo del centro en el que trabaja se basa en ampliar las horas de idioma, medida con la que está conforme. “No tiene sentido decir que vamos a hacer que los estudiantes sean bilingües si no se  consigue una inmersión lingüística. Eso solo se logra viviendo en un país donde se hable esa lengua”. Me explica que  en el bilingüismo no se presta atención al lenguaje oral, ni las expresiones de los estudiantes… solo se imparte materia en otro idioma. “Los niños aprenden palabras y frases en inglés pero salen a la calle y hablan español, ven la tele en español, se relacionan con su entorno en español…”  Para él se trata de un vano esfuerzo para hacer niños “bilingües”.

Otro profesor de IES me habla de la escasa cualificación del profesorado. “Yo me hago entender en inglés pero eso no significa que pueda dar una clase, ayudar a mis alumnos y, sobre todo, corregir sus expresiones”.

Parece que el profesorado no es muy favorable al sistema pero… los padres están felices con él. Al menos los que yo conozco. Son felices de ver los progresos de sus hijos en un idioma en el que, lamentablemente, muchos no les pueden ayudar. Ven como superan sus limitaciones y como progresan. Les gusta el bilingüismo.

Para mejorar el sistema es necesario, coinciden todos con los que he hablado, que aumente el contacto entre educadores nativos y estudiantes. Este es el caso de una profesora inglesa de un colegio madrileño. Cree que lo importante es no hablar inglés solo en clase de idiomas, sino también en historia, educación física y ciencia. Su labor es corregir la pronunciación, clarificar las definiciones y que sepan expresiones correctas de la lengua oral. El objetivo: facilitar la inmersión lingüística, mejorar el inglés y ayudarles en la consecución de certificados de conocimiento de la lengua.

Pero ¿es esto bilingüismo? ¿Con qué opción te quedas para tus hijos?

Si quieres leer otros post sobre el colegio puedes pinchar aquí y aquí.