Cuando las princesas se convirtieron en brujas

Una madre, sobre todo la primera vez, quiere complacer a su hijo. Y a veces, no medimos las consecuencias. ¡Qué me lo digan a mi!

Por primera vez hemos celebrado el cumpleaños de Pandereta en casa. Solo un reducido grupo de amigas para celebrar sus 5 años. Nueve niñas. ¡Va! Eso no es nada para dos adultos ¿no? Pues sí, es mucho. Solo les faltó atar al Sr. Padre a un mueble y bailar en torno a él la danza de la muerte de los Sioux en plan La Gran Familia.

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El plan era sencillo: mañana de juegos libres (para lo que fueron ideales los juguetes de Reyes), comida, tarde de actividades dirigidas, merienda y juego. Pero ¿qué hacer cuando nueve niñas se sublevan y quieren que Sr. Padre las persiga por toda la casa mientras ellas se esconden y gritan? Nada. Ni las hordas de los hunos  hubieran podido pararlas. Resultado: demasiada excitación y un padre al que no dejaron a sol ni sombra.

Tras la fiesta puedo hacer balance:

Durante la mañana que hagan lo que les plazca, no hay problema.

En la comida no te compliques. Nada de exquisiteces. Pasta con tomarte y sin aderezos. Eso lo gusta a todos los niños. Hamburguesas o perritos para completar. Fruta o zumo. Deja los dulces para la merienda.

Después de comer todos a ver una peli de dibujos. Hay que ser inflexible. Si te ven dudar te la lían.

Tras la merienda actividades dirigidas tranquilas. Nunca se te ocurra perseguirlas, asustarlas y jugar con ellas a los malvados ogros que comen niñas. ¡Nunca!

Fundamental: Si es una fiesta de niñas siempre tienes que tener disfraces a mano y un kit de pintura. Ah! y muchas, muchas toallitas desmaquillantes.

Y sobre todo: si lo puedes hacer en un sitio que nos sea tu casa ¡mejor!