Conciliación en verano. El más difícil todavía

Con la llegada de julio comienzan los problemas para muchos. Tu día se convierte en un rompecabezas: trabajo, niños, abuelos, tíos, ludotecas, campamentos…

Sí, desgraciadamente las vacaciones de los mayores no coinciden ni por asomo con las de los niños. Empiezas a buscar campamentos. Este no vale porque salen a la hora de la comida, el otro a las 3  y no llego (pero si fuera la abuela los martes y jueves, el tío lunes y miércoles y Papá el viernes que sale pronto… me ahorraba un dineral), el otro es demasiado caro. Intentarlo en uno subvencionado es tarea casi imposible. Para el resto, precios no muy asequibles.

Yo envidio a una amiga funcionaria (por lo que ya es motivo de envidia a pesar de los tiempos que corren para ellos) que cada verano pide una excedencia durante las vacaciones de sus hijos. Ella no tiene problemas de cuadrar horarios para estar con ellos ni depende de familia y amigos. La alternativa me parece genial pero tienes que tener un puesto y un jefe que sepa lo que es la conciliación, y dinero para mantenerte durante este tiempo.

Mientras me gustaría ser como ella… sigo intentado cuadrar el planning diario y soñando con que un día en este santo país de verdad alguien se implique y practique la conciliación “real”. Porque lo que muchos quieren hacernos creer qué es conciliación (más plazas de guardes, coles abiertos a todas horas, campamentos y ayuda familiar) no son más que apaños.

Manifiesto Conciliación Real Ya

Manifiesto Conciliación Real Ya

Conciliar es hacer posible que tú, y no otros, puedas cuidar de tu trabajo y tu vida personal. Por eso, lo primero para poder conciliar es tener unos horarios racionales. Algo que en España todavía es un sueño.