¡Vaya! Otra superwoman a la vista (y no soy yo, claro)

Sigo con mis manías. Que le vamos a hacer soy antisocial y además la gente, mucha, me cae mal. Eso sí, si me caes bien; a muerte.

Hoy os voy a hablar de una madre “estupendísima”. Es la superwoman de mi barrio. Vamos que somos personajes opuestos: la supermadre y mujer contra la antiheroina doméstica.

SW (super woman): Se levanta prontito para que sus churumbeles no tengan traumas al despertar.

Urban: La pobre Hija está traumada de los gritos que doy para levantarla de la cama. Aunque utilice palabras dulces me sale grito de taxista al que van a rayar la chapa del coche.

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SW: Ella se prepara un desayuno maravilloso con leche, cereales, frutas… Porque es vegetariana y cuida mucho su salud.

Urban: Mientra yo salgo corriendo sin nada en el estómago. Eso sí, mientras llego al trabajo me tomo un café al tiempo que voy en el metro. Al llegar al trabajo parada en la máquina de comida rápida y bollo de chocolate que te crió.

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SW: Ella antes de entrar al trabajo coge su bici y se da unas vueltas. Luego casa, ducha y a prepararse para iniciar la jornada laboral.

Urban: Yo me levanto con la hora pegada. Me da tiempo a vestirme, aunque a veces me pongo los zapatos en el ascensor y lavarme la cara como los gatos ¡zas, zas!

SW: Ella (es lo que más envidio) tiene trabajo conciliador. Puede salir un poco antes para hacer actividades en el cole, va a recoger a los niños, organiza fiestas, saraos…

Urban: Yo no tengo tiempo pa ná. Vamos que la vida no me da.

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Y para rematar siempre sonriendo.

¡Joder! Me gustaría que un día fuera con mala cara y ojeras para comprender que ella también es humana.

Mamá, ¿porqué yo no puedo ser así?