Los Girasoles ciegos

Las películas que se inspiran en libros no suelen tener muy buena prensa. Leer un libro tras ver la película suele dejarte con mal sabor de boca. Pues esta vez no. No con Los girasoles ciegos de Alberto Méndez.

Los Girasoles ciegos

Cuando vi la película me pareció una de las más tristes. Desgarradora historia coral basada en vidas furtivas, oscuras y silenciadas por el periodo de oscuridad que supuso la postguerra; una historia que aún nos acecha y cuyas heridas se hemos sabido cerrar.

En este caso el libro es mucho más del duro que el relato filmado. Si la película me parece un imprescindible del cine español, he de decir que no cumple el dicho “más vale una imagen que mil palabras “, porque en la obra literaria las palabras llegan más profundo, son  más desgarradoras, más punzantes.

El libro está compuesto por cuatro relatos: “Si el corazón pensara dejaría de latir”, “Manuscrito encontrado en el olvido”, “El idioma de los muertos” y “Los girasoles ciegos”. Las cuatro historias están relacionadas dado que las historias de sus personajes se entrelazan en el tiempo y a todas las une un sentimiento: la derrota.

Pero hay dos de estos relatos que son mis favoritos: “Manuscrito encontrado en el olvido” y “Los girasoles ciegos”, los mismos en los que se basa la película de José Luis Cuerda.

Los relatos están enlazados por la trágica vida de Elena una joven novia embarazada de un poeta republicano. La historia narra la huida de la pareja a través de los helados campos castellanos y la muerte de la joven en el parto.

” Elena ha muerto durante el parto. No he sido capaz de mantenerla a este lado de la vida. Sorprendentemente el niño está vivo.

Ahí está, desmadejado y convulsivo sobre un lienzo limpio al lado de su madre muerta. Y yo no sé qué hacer. No me atrevo a tocarlo. Seguramente le  deje morir junto a su madre…”

 Tras el momento inicial Eulalio tomará a la niña y luchará por sus vidas en una desgarradora historia que dejaría escrita hasta el final.

Pero además de la desgraciada muerte de Elena, su familia también sufre por el padre (intelectual republicano) que vive en la casa familiar con su esposa y su hijo Lorenzo encerrado en un armario hasta que puedan, juntos, huir a Francia. Una existencia en penumbras que transcurre mientras uno de los frailes que dan clase al pequeño Lorenzo empieza a interesarse de forma por o canónica por su madre. Miedo, sombras, lujuria.

Estupor porque “alguien quiera matarme no por lo que he hecho, sino por lo que pienso… y, lo que es peor, si quiero pensar lo que pienso, tendré que desear que mueran otros por lo que piensan ellos. Yo no quiero que nuestros hijos tengan que matar o morir por lo que piensan”

Quizás no sea el libro ligero que recomendar para el verano pero, sin duda, es un libro que hay que leer y sufrir porque no te dejará indiferente.

9 Comentarios

  1. Ufff pues si, muy ligero no es….
    pero no todo en la vida pueden ser risas y chascarrillos.
    Me gusta de vez en cuando fustiga un poco el alma y para eso nada como los libros ?.
    Así que otro que va a la lista “para leer”.
    Fenómena reseña

  2. Terrible época oscura de nuestro país y terrible coincidencia que precisamente en este semana se apruebe una ley en la que decir lo que se piensa se castiga y ya no hablemos de obrar en consecuencia.
    Una lectura que como bien dices no es fácil pero sí necesaria, para conocernos un poco más.
    Un gusto leerte y que nos pongas en la realidad más allá de los calores del verano…
    Bss

  3. Estaba convencida que te había comentado… Jo 🙁
    A mi los libros de historia de las guerras no me suelen llamar nada la atención… No creo que le de oportunidad a este.

    • No creas que es una historia de guerra. Son narraciones de vidas truncadas, de familias que viven la persecución y las consecuencias de estar en el bando de los perdedores. Es triste, muy triste.
      Pero ya sabes, para gustos los colores.
      Bss

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