Un deseo: dame tiempo

 

tiempo

En España conciliar es una asignatura pendiente. Es como una de esas “Marías” que teníamos en el cole y a las que nadie prestaba demasiada atención. Solo nos dábamos cuenta de que estaba cuando se acercaban los exámenes, en este caso, cuando se aproximan las elecciones.

Verano sin clase. Mucho tiempo libre para los niños pero poco para los padres. Da igual que trabajes en una oficina fuera de casa que lo hagas en tu propio domicilio. Conciliar no es fácil para nadie. Parece que la única solución que nos proponen a los que gobiernan (ayer, hoy y mañana) es seguir tirando de abuelos y familia o alejar a los niños de nosotros entreteniéndoles en campamentos y actividades varias. No creo que eso sea conciliar. Eso es delegar en otros o colocar al niño para que esté atendido y entretenido el tiempo que yo, como madre, no puedo dedicarle.

A mi me gustaría hacer una pregunta a esos gobernantes –si es que alguno de ellos pudiera oírme y no padecen de sordera social- qué es para ellos tener una sociedad “feliz”. Para mi es disfrutar de un entorno donde los ciudadanos pudieran disfrutar tanto de un trabajo, ya sea por cuenta ajena como propia (esos autónomos olvidados), como el tiempo libre que todos necesitamos para desarrollarnos como personas. Personas con tiempo.

Yo quiero

  • Tiempo para levantarte por la mañana y poder llevar a tus hijos al colegio o en vacaciones atenderlos
  • Para trabajar
  • Para disfrutar de ellos en el parque
  • Para ayudarles con las sumas, leer juntos, pintar…
  • Para jugar
  • Para el baño.
  • Para cuidar de los que quieres 
  • Para canta y bailar juntos
  • Para verles crecer
  • Tiempo para vivir
  • Tiempo

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Porque, al final, nada de esto se puede hacer si no tenemos tiempo. Y para lograr ese tiempo que tanto anhelamos  es necesario que se legislen medidas de conciliación que, la mayoría de las empresas por sí mismas, han demostrado que son incapaces de promover. Olviden que no es productivo -es mentira-, que se pierden horas de trabajo -lo que deberíamos hacer es rentabilizar las que sí se trabajan- o que es costoso para las empresas.

Unos trabajadores felices hace más y mejor su trabajo. Unas medidas conciliadoras hacen ciudadanos felices que pueden dedicar tiempo a sus familias, sus aficiones, el descanso… ¿Algún día lo verán los que nos gobiernan?