Razonamientos infantiles

Hay cosas contras las que no se puede luchar. Y, a veces, los razonamientos infantiles nos dejan tan noqueados que las respuestas colapsan nuestro cerebro.

Y ¿qué querrías hacer en esos momentos? Echarte a reír y darle una ristra de besos encadenados. Pero tu roll de madre lo impide. Ahí sigues tú, impasible ante el mundo, conteniendo la sonrisa e incluso la respiración para que no se te note lo orgullosa que estás del churumbel en cuestión.

Pandereta se ha tomado unas vacaciones de los papás. Es una cuestión de conciliación veraniega aparte que a nosotros nos ha venido estupendamente (no voy a dar detalles que ya los ha dado todos Peineta).

La despedida fue la noche antes, porque la familia partía a primera hora de la mañana hacia el destino playero. El diálogo típico de una buena madre preocupada y ella, con sus razonamientos infantiles:

  • Urban: Cariño, ¿estás segura que quieres ir a la playa?
  • Pandereta: Sí mami (raro en ella una respuesta tan corta)
  • Urban: Pero no puedes llorar, ni pedirnos que vayamos a buscarte, porque estamos muy lejos. Hay que esperar que volváis todos juntos a casa (quizás fui un pelín exagerada pero se marchaba toda una semana)
  • Pandereta: Mami, ya soy mayor. Este año he crecido mucho y como tengo 4 años ya no lloro y puedo votar (Ahhhh. Lo de llorar lo entendía, lo de votar… debe ser que me ha salido muy demócrata la niña)
  • Urban: (Que como soy madre pesada insisto) ¿Seguro que no vas a añorar a los papás?
  • Pandereta: Mira mamá, te digo una cosa (esto mientras coloca los brazos en jarras en postura de “estás agotando mi paciencia”): ¡Ya te llamaré si te hecho de menos!

Conversación finalizada con una niña con bolso de la mano y osito en otra dándome la espalda y caminando hacia el coche.

razonamientos infantiles

Se nos hacen tan mayores…