¿Nos vemos el domingo 25?

El domingo tenemos una cita. Sí, después de un sábado con presentaciones literarias, con amigas artesanas en el Dosde Market y la resaca de La Party, nos encontraremos en los colegios.

¿Un domingo en el cole? Hazme caso no estoy loca; todavía. Tenemos que hablar pero esta vez no (al menos directamente) de nuestros hijos, de los profesores, de las infraestructuras, de la educación, la conciliación…

Digo no directamente porque sí que hablaremos de estos y otros muchos temas. Lo haremos a través de nuestro voto. Ya sé que este no es un tema relacionado con la maternidad ¿o sí? Porque si no es en casa donde les inculcamos la necesidad de ser partícipes, colaboradores necesarios de este sistema democrático –no el más perfecto pero sí el mejor que hemos concebido hasta el momento-, ¿dónde enseñarán esto a nuestros hijos?

Tenemos la responsabilidad de crear una generación futura crítica, que piense y opine en plena libertad, que decida cómo quiere que sea su sociedad; su futuro. Y para ello –como para todas las cosas que queremos enseñar a nuestros hijos- la mayor fuerza la hace nuestro propio ejemplo.

Enseñemos que la democracia se hace entre todos, que todos seremos partícipes del futuro y por eso, tenemos la obligación moral de confeccionar el presente. El 25 tenemos la posibilidad de elegir cómo queremos que sea el próximo gobierno europeo.

Si no participas, si no colaboras, otros decidirán por ti. Entonces no tendrás derecho a queja, a réplica. Vota, a quien quieras, pero decide sobre tu futuro. No dejes tu vida en manos de otros.