Fiesta, ¿para cuándo la próxima?

Este tipo de post se está convirtiendo en una costumbre que se repite una vez año. Una buenísima costumbre. Y es que resulta genial cada cierto tiempo reencontrarte con personas que conoces, con las que hablas a diario a través de las redes sociales, con las que compartes sus buenos y malos momentos intercambiando mensajes.

malas-madres

 

Ves como han cambiado. Unas más rellenitas fruto de HK sorpresa pero igual maravillosas con eses desparpajo que las hace únicas. Otras, mucho más delgadas sin bombo a cuestas. Unas que se han cambiado el color de pelo, otras con cortes que te dejan con cara de sorpresa, la de más allá con sombrero, alguna con abrigo que es una salvación para encontrarla entre la multitud.

A otras, por fin, las pones piel y te fundes en un gran abrazo como si fuera esa amiga de tu infancia que hace años que no ves. Algunas que llegan de más allá de los mares con una vitalidad que te hace sentir vieja (más), otras con las que compartes cada día cosas y aún no conoces, alguna a la que es fácil de reconocer por su avatar y te lanzas a ella como si fuera un tweet directo.

Tantas y con tan poco tiempo para intercambiar cosas…

Siempre te quedas con ganas de más. De haber visto a más gente, de haber dado más besos y abrazos, de haber hablado con esa o con aquella. Y es que ¡somos tantas! Un club que crece y al que cada día se incorporan más.

Al final, buenas, malas o regulares; todas somos madres que compartimos vivencias y a las que nos gusta quedar para salir de fiesta. ¿Para cuando la próxima?