El detective que me robó el sueño

No sé porqué pero en el Día del Libro siempre me da por rememorar mi infancia y adolescencia, esos momentos en los que aprendía a disfrutar con los libros.

Una butaca que arrastraba a mi habitación, una lámpara pequeña y una taza de cacao eran la única compañía que necesitaba para tener una velada perfecta con uno de mis libros favoritos. Una de esas noches de otoño descubrí las aventuras de alguien que me enamoró desde la primera línea. Astuto y deductivo, así es ese tipo de agrio carácter que robó horas de sueño en mis noches adolescentes.

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Ese año me leí todas las obras de Sherlock Holmes. Una tras otra las devoraba al tiempo que el librero de mi calle ponía a la venta una colección en volúmenes encuadernados en “cuero” en los que gasté todo lo que tenía ahorrado.

Ahora esos libros forman parte de mis tesoros más preciados junto con otros que me llegaron de mis abuelos y que, por muy deshojados que estén, tienen un lugar preeminente en mi librería.

Y tú ¿qué libro te recuerda tus años de infancia o adolescencia?