Campamento de verano: un modo de conciliar

Esta semana hemos vuelto al cole. Sí, no queda más remedio que buscar actividades para los días de vacaciones mientras las mamás y papás esperan las suyas. Vamos, que hemos buscado campamento para que sea posible esa quimera que hemos dado en llamar conciliación.

En esta ocasión repetimos campamento urbano. Lo realizan en el mismo cole de Pandereta lo que, en nuestro caso, es una ventaja. Aunque poco a poco la peque va perdiendo su timidez preferimos que se encuentre en un entorno familiar y con la posibilidad de conocer a compañeros de su mismo centro.

Como la “necesidad” o “moda” obliga, el campamento es en inglés para fomentar el conocimiento del idioma desde pequeños. Baile, actividades deportivas y con agua para las primeras horas de día. Manualidades, pintura, lectura y cine para las tardes. Los más pequeños también disponen de una zona de descanso donde poder dormir la siesta.

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Pero, por muchos juegos que se inventen, por mucha ilusión que pongan; lo que les gusta a los niños es salir del centro e ir a la piscina. Ese es su día especial. Un día de risas y juegos que, para mi como madre, supone una jornada entera de sufrimiento. ¿Estará bien? ¿Le habrán dado suficiente protector solar? ¿Estará con los monitores en el agua? ¿Comerá?
Demasiadas variables que no me dejan concentrarme en otra cosa. Sin embargo, todo pasa cuando la recojo en la puerta de la instalación y la veo cansada pero sonriente. Eso es lo que despeja todas mis dudas.
Y tú ¿qué haces en verano con los peques para conciliar?