Esta mañana salía de mi casa para ir a trabajar. Sí soy una de esas españolas que aún tengo la fortuna de madrugar para trabajar.

Como cada día, hago un camino prefijado. Lo podría hacer dormida; de hecho lo hago. Solo me falta salir con el pijama y roncar por la calle. Los malos pelos ya los llevo de serie.

Lo diferente de hoy ha sido que casi muero en el trayecto. Me he colado –literalmente- en un socavón.  Rápidamente he llamado al 010 para que tuvieran constancia, procedieran a señalizarlo y lo arreglasen… Entonces me he dado cuenta del barrio en el que vivo. No es Serrano, ni Castelló, ni Ortega y Gasset. En lo que más se parece a la Milla de Oro es los varios locales de “compro oro” que nos han colocado.

Que me meta en un socavón no tiene mérito, más a las 7 de la mañana. Pero eso me ha hecho recordar un cuento que le gustaba mucho a Pandereta: La maga Colasa y el socavón.

La maga Colasa y el socavón
La maga Colasa y el socavón

Cuando lo leímos juntas por primera vez pensé en la gran dosis de realismo que tenía. No es que llame la atención por su prosa o sus ilustraciones pero el desarrollo de la acción tiene su miga.

Por eso os lo recomiendo. Porque al final la maga tiene que “atrapar” la atención de sus responsables municipales para que arreglen el socavón.

Igual para que arreglen el agujero de mi calle tengo que pedir ayuda a la maga Colasa y que, como en el libro, haga pasar a la alcaldesa por mi calle  y que su coche quede atrapado en el socavón.

6 COMENTARIOS

  1. Jajaj, lo tengo en casa y el otro día se lo leí al mayor. Deberían regalarselo a los alcaldes, aunque claro, creo que a ellos les gustan otro tipo de cosas, de esas que vienen en sobres.

    Beso

  2. Así como van las cosas, “magos”, es lo que necesitamos para que se arreglen. A ver si tienes suerte y lo arreglan.
    Un besito
    PD: esos cuentos con moralejas reales, me parecen muy educativos

  3. Creo que conseguir que la alcaldesa pase por mi barrio es más difícil que conseguir una maga. De hecho tenía la sede de su concejalía cerca pero era poco para ella. Así que se marchó al barrio de Salamanca.
    Es lo que hemos votado, ¿o no? 😉
    Bss

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