“El Ave Cedario”

Hay un libro que me ha conquistado. Es un pequeño libro de poemas que nunca hubiera descubierto en una librería convencional. Editado por una firma casi desconocida llegó a mis manos, lo acepté con una mezcla de sorpresa y compromiso y, con la lectura de sus textos me ha enamorado. Me gusta, pero lo que es más importante, a Pandereta le encanta.

Se trata de “El Ave Cedario”, sonidos y palabras relacionados con cada una de las letras que terminan por conformar un poema. Quien me lo regalo me dijo que lo guardase para cuando Panderete supiera leer. Ahora estamos en el proceso de aprendizaje pero cada noche quiere leer su libro. Y sí, empieza leyendo ella. Porque son poemas cortos que le dan la posibilidad de poner pequeñas frases en su boca y ver como es capaz de construir ideas.

 

poemas del ave cedario

 

Como dice el autor, Carlos Lapeña,  “El abecedario se convierte en el Ave Cedario y su nido se llena de letras. Cada una de ellas cobra vida en un poema y respira, juega, viaja, imagina, grita, denuncia, ríe, sueña, en él”.

Aquí te dejo dos de sus poemas para que disfrutéis con ellos:

D (Diferencia)

 

D… de dónde vienes.

D… de qué país.

Dé…jame quererte.

Quiéreme tú a mí.

No somos parejos,

y es mucho mejor,

tú me cuentas cuentos,

versos digo yo.

Somos tan dispares

que nos parecemos.

Somos tan iguales

como el mar y el cielo.

Q (Quimera)

 

Quiero que quede bien claro,

que aunque sea tartamuda,

la Q, no te quepa duda,

es más veloz que un disparo.

Preguntas “quién”, dice “yo”;

preguntas “qué”, dice “eso”;

si dices “cómo”, pues “queso”,

y si “por qué”, “porque no”.

Por tanto no os preocupéis.

Si la Q tartamudea

no es que se vaya a atascar.

Cuando indecisa la veis

y creéis que balbucea,

lo hace para descansar.

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