Vacaciones: NO sin mi orinal

Hoy La Hijay yo hemos tenido una interesante conversación sobre las próximas vacaciones. Cómo ya queda muy poco le gusta hacer planes:

Mamá: Vamos a ir a la playa para jugar.
La Hija: Qué chulo. Puedo llevarme mi orinal.
M: No lo vas a necesitar ya eres mayor y son solo unos días.
LH: Es mi orinal. Lo quiero mucho
M: puedes llevarte unos muñecos…
LH: Vale. ¡Unos muñecos y el orinal!
M: Pero es que no dejan subir orinales al avión
LH: Voy a pensar, hummm… ¿Y si lo guardamos en una bolsa y no lo ven?
M: Seguro que lo ven
LH: Pues en la maleta
M: Pero las maletas pasan por unas máquinas donde se ve lo que hay dentro. Cuando vean el orinal se lo quedan.
LH: Me lo escondo debajo de la camiseta
M: Pero tú también tienes que pasar por una máquina.
LH: ¿Tumbada? ¿Cómo si nadara?
M: No, andando.
LH: Y si no llevo orinal, ¿cómo hago caca agustito?

Tras muchos tiras y aflojas descubrí que tiene salidas para todo.

¿Y cómo hago yo para deshacerme del dichoso orinal? Porque La Hija es de esas que está 20 minutos sentada mientras lee sus libros (de quién lo habrá aprendido…).

Como la lucha continúe  me veo disimulando el orinal en la mochila, entre las cosas de la playa como la  pala y el rastrillo.
¿Os parece un buen sustituto del cubito para hacer castillos de arena?