¡Viva la libertad! Planes sin La Hija

Estos días estoy rejuvenecida. Y sin gastarme ni un duro de mi depauperada cuenta corriente en tratamientos “milagro”. Ha sido muy fácil: he empaquetado a La Hija con los Abus. Sí, sí, sí…

Toda una semana para mi y Sr. Padre, solitos. ¿Recordáis cómo era?

1.- Te despiertas el fin de semana a la hora que te place y no sobresaltada por unos berridos sobrehumanos acompañados por el insustituible ¡MAMÁ!

2.- Puedes elegir entre hacerte un super desayuno en casa, o como será mi caso que me lo pongan en una terracita donde lo tomaré mientras ojeo (con los dos ojos ya que no tengo otro foco de atención) el periódico.

3.- Luego puedes dedicar lo que queda de mañana a echarte a correr por las calles (opción de la que paso porque ya voy corriendo a diario a todas partes), ir de tiendas (me tienta) o meterme en un centro de belleza a que me hagan algo, aunque solo sea sobarme un poco.

4.- Más tarde aperitivo en sitio trendy, comida y SIESTAAAAA. Por que me lo merezco.

5.- Las tardes quiero aprovecharlas para ir al cine, a ver una exposición que tengo pendiente, tirarme en una terracita con una cañita bien fría (si el clima lo permite), hablar con las amigas, e incluso hacer un plan con el Padre de La Hija.

6.- Para acabar el día cena (estoy en proceso de elección de sitio por lo que se aceptan sugerencias) y COPA. Y además, sin hora para acostarme porque la mañana siguiente también podré dormir a pierna suelta.

 

Vaya esto es vida. Pero, ¿cuándo creéis que empezaré a echarla de menos?