Un deseo: dame tiempo

 

tiempo

En España conciliar es una asignatura pendiente. Es como una de esas “Marías” que teníamos en el cole y a las que nadie prestaba demasiada atención. Solo nos dábamos cuenta de que estaba cuando se acercaban los exámenes, en este caso, cuando se aproximan las elecciones.

Verano sin clase. Mucho tiempo libre para los niños pero poco para los padres. Da igual que trabajes en una oficina fuera de casa que lo hagas en tu propio domicilio. Conciliar no es fácil para nadie. Parece que la única solución que nos proponen a los que gobiernan (ayer, hoy y mañana) es seguir tirando de abuelos y familia o alejar a los niños de nosotros entreteniéndoles en campamentos y actividades varias. No creo que eso sea conciliar. Eso es delegar en otros o colocar al niño para que esté atendido y entretenido el tiempo que yo, como madre, no puedo dedicarle.

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