política

Un deseo: dame tiempo

 

tiempo

En España conciliar es una asignatura pendiente. Es como una de esas “Marías” que teníamos en el cole y a las que nadie prestaba demasiada atención. Solo nos dábamos cuenta de que estaba cuando se acercaban los exámenes, en este caso, cuando se aproximan las elecciones.

Verano sin clase. Mucho tiempo libre para los niños pero poco para los padres. Da igual que trabajes en una oficina fuera de casa que lo hagas en tu propio domicilio. Conciliar no es fácil para nadie. Parece que la única solución que nos proponen a los que gobiernan (ayer, hoy y mañana) es seguir tirando de abuelos y familia o alejar a los niños de nosotros entreteniéndoles en campamentos y actividades varias. No creo que eso sea conciliar. Eso es delegar en otros o colocar al niño para que esté atendido y entretenido el tiempo que yo, como madre, no puedo dedicarle.

Click aquí para leer la entrada

No a la conciliación, al menos en España

Carolina Bescansa se ha convertido en objeto de controversia en estos días. Que apareciera con su bebé en el Congreso de los Diputados ha hecho que se dediquen página y horas de información en medios de comunicación, blogs, redes sociales… Todo el mundo hablaba de ella, del pequeño Daniel, de conciliación y política. Bescansa ha reconocido que su acción no era reivindicativa, tan solo suponía el derecho de una madre a mantener una crianza con apego hacia su bebé.

Pero tantos se ha escrito sobre Carolina Bescansa que no voy a ser una de las que se dedique a ello. Si es postureo o no, si el trabajo es el sitio adecuado para llevar a un bebé o si debería haber reivindicado un compromiso social; las críticas o apoyos lo dejo para otros. Aparte de las polémicas hemos de reconocer a Carolina Bescansa que su gesto nos ha hecho hablar a todos de conciliación. Y ese es precisamente el tema de este post Conciliación y Política.

conciliación y política

Foto: El País

No voy a exponer datos, solo mi experiencia personal. Las pasadas elecciones generales cuando estábamos en plena crisis económica (lo que no quiere decir que hayamos salido de ella) el líder de una formación política invitó a un grupo de mujeres y madres a hablar de la conciliación. Una sorpresa muy agradable: mujeres normales (trabajadoras, desempleadas, empresarias y autónomas) con las que quería debatir como abordan su experiencia, su día a día, sus dificultades para conciliar.

Click aquí para leer la entrada

Bla bla, bla bla bla…

Escucho la radio. Hoy es un día importante y hablan de ello.  En el Parlamento se debate sobre la nación. Parece que tendremos un día de sesudos análisis y contraanálisis de expertos, de sondeos sobre quién es el ganador (A o B, al resto de participantes se les hurta la posibilidad de subir al pódium aunque compitan más que dignamente), portadas, páginas y páginas escritas.

A final, como soy una friki, seguiré el debate (no todo, mi grado de sufrimiento no llega ahí) por la radio. Empiezo convencida, esperando las propuestas del presidente de turno y las críticas de la oposición. Pero siempre termino igual: las bonitas palabras de uno y los dardos de otros se mezclan en mi cabeza en un bla bla bla incomprensible.

Daoíz y Velarde.

Lo que habrán escuchado los pobres Daoíz y Velarde

Y después la desolación. Saber que las propuestas solo tratan de convencernos de que volvamos a votarles. Propuestas que, en la mayor parte de los casos quedarán en un bla bla bla dicho un día del que ya nadie se acuerda y que nunca llegarán a cumplirse. Errores puestos de manifiesto que volverán a repetirse por unos y otros porque una cosa es predicar y otra diferente dar trigo.

Bla, bla, bla. Horas y horas de palabras. Mi atención centrada en sus mensajes. Tanto que aún no he sacado la ropa de la lavadora. Por su culpa tendré que volver a ponerla. ¡La próxima vez me quedo con una emisora musical!

P.D.: Hola mundo, ¿hay algún otro friki por ahí que vaya a seguir el debate o pasas de lo que digan nuestros representantes?

Hablando de política con Pandereta

Mi hija, Pandereta, no es una de esas niñas preguntonas. Yo diría que es más observadora. Las ideas -a sus 4 años-  se le agolpan en la cabeza y, aunque a veces las une y sale un batiburrillo, algunas cosas las tiene claras.

La pasada semana a la salida del cole me preguntó cuando iba a ser la huelga de Madrid. Me sorprendí. Le pregunté que si sabía lo que era un huelga y me contestó que creía que no. De camino a casa le expliqué que es cuando los padres, los médicos o los profesores –por solo citar algunos sectores reconocibles- no vamos a trabajar para protestar por algo que creemos nos perjudica.

Pandereta: ¡Claro! Es cuando por profes no van a clase porque les quitan el dinero de los coles y a los niños de los libros.

Urban: Sí. Eso es una huelga.

Pandereta: Mamá y por qué Rajoy (mi hija con 4 años tiene claro quien manda) les quita el dinero. Creo que es fatal.

Urban: Yo también.

Pandereta. ¿Por qué se porta tan mal si es el que más manda? ¿Por qué le quita cosas a los niños? ¿No es mejor dárselas y que todos estén contentos?

Urban: O_O

Pandereta: Mamá, y el que había el año pasado (la concepción del tiempo no la tenemos dominada. Creo que quería decir la pasada legislatura o simplemente antes) ese que manda como Rajoy pero que tiene menos pelo y no es presidente (clara referencia a Rubalcaba) ¿también les quitaba dinero a los coles y los niños? Y ahora, ¿qué hace?

Urban: Ehhhhhhhhhhhhhhhhh. Cariño, mejor merienda y otro día intento explicarte a qué se dedican nuestros políticos.

Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

¿Os estabais preparando para hablar de sexo con vuestros hijos? Pues ojo con las conversaciones sobre política.

¿Es posible la conciliación sin implicación?

Mi trabajo es utilizar el lenguaje. Cada día. Pero con palabras reconocibles para todos. Mejor si sabemos de qué hablamos, ¿no? Si existe un clan que hace del lenguaje su particular campo de cultivo (plantan y esperan a ver si germina la semilla, es decir, hablan y esperan a ver si crece esa necesidad social) son los políticos. Entre las bonitas palabras que nos regalan a las mujeres está empoderar, transvesalidad, conciliar, corresponsabilidad, implicación…

Las madres y padres, incluso antes de utilizar la palabra maldita (conciliar), ya sabíamos que no tenemos superpoderes que nos permitan desdoblarnos. Pero, ¿qué queda además de una palabra que nos repiten hasta la saciedad? Nada, porque no se puede conseguir la conciliación sin implicación.

Dicen que aquello que no nombras no existe. Pues la conciliación, a pesar de que nos la cuelan hasta en la sopa, tampoco. No. Porque no se puede conciliar si quienes tienen la responsabilidad social de impulsar políticas sociales no toman las medidas adecuadas.

conciliación e implicación

Estoy cansada de escuchar que ahora hay otras prioridades, que no es el momento adecuado… Y ¿cuándo lo será? ¿Por qué no ahora? A mi me parece tan buen momento como cualquier otro. Impulsen medidas que permitan a las familias que trabajan adoptar horarios flexibles, contratos a media jornada en horarios razonables, sistemas para implantar el teletrabajo en muchas empresas en las que estar de forma presencial solo es una pérdida de tiempo y dinero.

Ahora que el sistema político y económico está en plena convulsión, es el momento de cambiar el modelo: también en materia de conciliación y de implicación. Dejen de hablar y pónganse manos a la obra. Claro que antes de trabajar en esta materia deberían creer firmemente en las bondades de la conciliación. Eso es otro cantar.

Es suficiente dar un repaso por los programas electorales que nos presentan. Muchas palabras, poca concrección sobre las medidas a tomar:

PP: «Trataremos de quitar los principales obstáculos que afectan a las mujeres y promoverán medidas para lograr la igualdad real y una mayor y mejor conciliación de la vida familiar, personal y laboral» 

PSOE:  La conciliación de la vida laboral y familiar será un objetivo central del Gobierno de Rubalcaba. El candidato anuncia que garantizar el acceso a la educación de 0 a 3 años será una de sus prioridades 

IU: Construcción de una red de Servicios Públicos que posibiliten la conciliación de la vida laboral y privada.

UPyD: Fomentar la corresponsabilidad en las tareas de atención familiar de mujeres y hombres mediante el desarrollo de los servicios sociales, en especial de las escuelas infantiles y la atención a la dependencia, y en las empresas de horarios laborales y servicios que faciliten la conciliación. 

Conciliación: que bonita palabra con la que rellenar un programa electoral, que difícil realidad para millones de familias.