Apostemos por un consumo navideño con cabeza

Las Navidades se han convertido son un tiempo de celebrar: amigos, familia, compañeros… Todos queremos juntarnos y celebrar que el año termina con todo lo bueno que acarreó o que comienza uno nuevo que hará que nuestros deseos se hagan realidad.

Y en todas esas celebraciones la comida y la bebida están presentes. Nos invade el consumismo. Recuerdo a mi madre y mi abuela haciendo la compra de Navidad y siempre pensando “ponme un poco más, por si”. Ahora lo hago yo. Ese por si acaso nos lleva a comprar en exceso, a derrochar en alimentos y, finalmente a tirar parte de nuestra comida a la basura. Un consumo navideño irresponsable.

Eso es lo que nos dice que el estudio “La otra Navidad: comportamientos de los españoles alrededor de la mesa” elaborado por IKEA y que nos muestra los hábitos y conductas de los hogares españoles en esta época del año, especialmente en lo que a consumo navideño de alimentos se refiere. 

El estudio revela que cada persona se gasta 208 euros en comida, una cifra superior a los 172 euros en que está situada la media europea. Pero lo que más me asusta de este estudio es que el 25% de la comida que compramos en Navidad se tira estando aún en perfecto estado para el consumo.

consumo navideño

Seguro que sabes que hay formas de economizar en el consumo navideño de la cesta de la compra, pero nunca está de más recordar algunas pautas que harán que nuestro bolsillo no se resienta y, por supuesto, que no se derrochen alimentos.

  • Planifica tus compras con previsión y trata de comprar los alimentos que puedas antes de que lleguen las Navidades y, con ellas, la subida en la cesta de la compra.
  • Congela los productos frescos que vayas a utilizar en los días festivos.
  • Utiliza frutas y las verduras de temporada, son más baratas, más sanas y más responsables con el entorno.
  • Compra productos a granel (legumbres, arroces, pasta, especias, infusiones…) son más baratos que los envasados, compras solo aquellos que necesitas y reduces residuos.
  • Y no te cortes. Reutiliza los productos para hacer otros platos o congélalos para posteriores comidas.

No permitas que tu comida acabe en sus manos un año más.