No a la conciliación, al menos en España

Carolina Bescansa se ha convertido en objeto de controversia en estos días. Que apareciera con su bebé en el Congreso de los Diputados ha hecho que se dediquen página y horas de información en medios de comunicación, blogs, redes sociales… Todo el mundo hablaba de ella, del pequeño Daniel, de conciliación y política. Bescansa ha reconocido que su acción no era reivindicativa, tan solo suponía el derecho de una madre a mantener una crianza con apego hacia su bebé.

Pero tantos se ha escrito sobre Carolina Bescansa que no voy a ser una de las que se dedique a ello. Si es postureo o no, si el trabajo es el sitio adecuado para llevar a un bebé o si debería haber reivindicado un compromiso social; las críticas o apoyos lo dejo para otros. Aparte de las polémicas hemos de reconocer a Carolina Bescansa que su gesto nos ha hecho hablar a todos de conciliación. Y ese es precisamente el tema de este post Conciliación y Política.

conciliación y política

Foto: El País

No voy a exponer datos, solo mi experiencia personal. Las pasadas elecciones generales cuando estábamos en plena crisis económica (lo que no quiere decir que hayamos salido de ella) el líder de una formación política invitó a un grupo de mujeres y madres a hablar de la conciliación. Una sorpresa muy agradable: mujeres normales (trabajadoras, desempleadas, empresarias y autónomas) con las que quería debatir como abordan su experiencia, su día a día, sus dificultades para conciliar.

En esa conversación las mujeres le planteamos los difíciles de horarios laborales que hay en este país, las dificultades de algunas empresas para conseguir una jornada reducida, las malas caras y los problemas a la hora de tener que coger unas horas para llevar a tu hijo al colegio, al médico o poder disfrutar junto a ellos de esa función que con tanto cariño han estado preparando durante meses.

Ideas, iniciativas, propuestas muy bien acogidas pero… a la hora de la verdad todas descubrimos con tristeza que conciliación y política no casan.  Tras debatir y llegar a puntos de acuerdo el resultado final es que no se puede pedir a las empresas que hagan esfuerzos para que un sector de la población (bien sean hombres o mujeres) tenga “prebendas” frente al resto. Que la reducción de jornada no es algo que se pueda pedir en momentos en que todos los españoles tenemos que hacer un esfuerzo por arrimar el hombro, por levantar la economía de nuestro país. Que ahora es cuando más y mejor tenemos que trabajar. Y en esta situación ¿cómo quedan las familias? Como siempre, relegadas a apañárselas como pueden en su ámbito familiar.

conciliación y política Bescansa

Viñeta de Forges para El País

Si algo me quedó claro tras esta charla -y siempre agradeceré que al menos alguien se interesase en conocer la opinión de un grupo de madres- es que si un político tiene que prescindir de algo en su programa electoral será de la conciliación.

Seguiremos luchando día a día, pelando para llegar a todo cuando los niños están de vacaciones escolares, pagando a otros para que cuiden a nuestros hijos o pidiendo a los abuelos que cumplan la función de cuidadores. Seguiremos con un no a la conciliación.