conciliación

Soy solo una mujer, nada más

No recuerdo muy bien en qué momento me planteé abrir un blog. Fue una necesidad surgida de la maternidad, de querer compartir situaciones comunes, sitios y experiencias; pero también apareció como válvula de escape de lo que entonces era un trabajo absorbente.

Pero no quiero hablar de mi. Quiero hablar de lo que soy: mujer.

Soy una mujer con todo lo que ello implica: persona, pareja, amante, madre, hija, amiga, trabajadora, estudiante, limpiadora, cocinera, a ratos enfermera, cuidadora, animadora de ocio infantil, reivindicativa, deseosa de ser emprendedora… Son muchos  los perfiles que te obliga a tener esta sociedad. Se nos ha pedido que seamos e modelo en que el se miren nuestras familias e hijos. Han querido que seamos “Superwoman” y solo somos mujeres.

soy mujer

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No a la conciliación, al menos en España

Carolina Bescansa se ha convertido en objeto de controversia en estos días. Que apareciera con su bebé en el Congreso de los Diputados ha hecho que se dediquen página y horas de información en medios de comunicación, blogs, redes sociales… Todo el mundo hablaba de ella, del pequeño Daniel, de conciliación y política. Bescansa ha reconocido que su acción no era reivindicativa, tan solo suponía el derecho de una madre a mantener una crianza con apego hacia su bebé.

Pero tantos se ha escrito sobre Carolina Bescansa que no voy a ser una de las que se dedique a ello. Si es postureo o no, si el trabajo es el sitio adecuado para llevar a un bebé o si debería haber reivindicado un compromiso social; las críticas o apoyos lo dejo para otros. Aparte de las polémicas hemos de reconocer a Carolina Bescansa que su gesto nos ha hecho hablar a todos de conciliación. Y ese es precisamente el tema de este post Conciliación y Política.

conciliación y política

Foto: El País

No voy a exponer datos, solo mi experiencia personal. Las pasadas elecciones generales cuando estábamos en plena crisis económica (lo que no quiere decir que hayamos salido de ella) el líder de una formación política invitó a un grupo de mujeres y madres a hablar de la conciliación. Una sorpresa muy agradable: mujeres normales (trabajadoras, desempleadas, empresarias y autónomas) con las que quería debatir como abordan su experiencia, su día a día, sus dificultades para conciliar.

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¿Idiomas, deportes, actividades artísticas…? ¿Cuántas extraescolares pueden hacer tus hijos?

Estamos inmersos en el cole. A las decisiones de qué mochila comprar, qué forro aguantará más, si optamos por uniforme o no o cómo personalizar la ropa de los niños… vienen ahora otras. Ya nos han dado las miles de hojas informativas para contratar extraescolares.

Idiomas, artes, deportes ¿quién da mas? En ocasiones pienso que las actividades fuera del horario escolar son mas para los adultos que para los  niños.  Me explico: Para algunos padres/madres sirven para hacer de sus hijos unos cracks en disciplinas en las que ellos nunca llegaron a brillar.

“Tres horas de danza a la semana son buena para la niña. Si yo hubiera tenido esa oportunidad seguro que hubiera sido profesional” Me contaba orgullosa una madre. Me pregunto si habrá consultado a su hija. De haberlo echo sabría que la niña se despide triste cada día de sus amigas porque no quiere ir a esas clases.

Actividades extraescolares
Otro tipo de extraescolares son las de conciliacion. Como los horarios laborales -en el caso de tenerlos- en este país son imposibles a los padres y madres no nos queda otro remedio que tirar de cuidadoras, abuelos, o actividades complementarias al horario escolar.

Yo me quedaría con la tercera opción. Actividades divertidas que le apetezcan al niño. Simplemente diversión y creatividad por placer pero, no quiero engañar a nadie, también tengo que conciliar.

¿Qué tipo de padre eres tu? ¿Qué actividades eliges para tus hijos?

Manifiesto Conciliación Real Ya

Conciliación en verano. El más difícil todavía

Con la llegada de julio comienzan los problemas para muchos. Tu día se convierte en un rompecabezas: trabajo, niños, abuelos, tíos, ludotecas, campamentos…

Sí, desgraciadamente las vacaciones de los mayores no coinciden ni por asomo con las de los niños. Empiezas a buscar campamentos. Este no vale porque salen a la hora de la comida, el otro a las 3  y no llego (pero si fuera la abuela los martes y jueves, el tío lunes y miércoles y Papá el viernes que sale pronto… me ahorraba un dineral), el otro es demasiado caro. Intentarlo en uno subvencionado es tarea casi imposible. Para el resto, precios no muy asequibles.

Yo envidio a una amiga funcionaria (por lo que ya es motivo de envidia a pesar de los tiempos que corren para ellos) que cada verano pide una excedencia durante las vacaciones de sus hijos. Ella no tiene problemas de cuadrar horarios para estar con ellos ni depende de familia y amigos. La alternativa me parece genial pero tienes que tener un puesto y un jefe que sepa lo que es la conciliación, y dinero para mantenerte durante este tiempo.

Mientras me gustaría ser como ella… sigo intentado cuadrar el planning diario y soñando con que un día en este santo país de verdad alguien se implique y practique la conciliación “real”. Porque lo que muchos quieren hacernos creer qué es conciliación (más plazas de guardes, coles abiertos a todas horas, campamentos y ayuda familiar) no son más que apaños.

Manifiesto Conciliación Real Ya

Manifiesto Conciliación Real Ya

Conciliar es hacer posible que tú, y no otros, puedas cuidar de tu trabajo y tu vida personal. Por eso, lo primero para poder conciliar es tener unos horarios racionales. Algo que en España todavía es un sueño.

Redes de madres ¿Qué haríamos sin ellas?

Vuelta al cole. Entre las cuatro y las cinco de la tarde los colegios del barrio se preparan para abrir las puertas. Es el momento de “madres a la carrera”.

Siempre encuentras, al menos, una decena de madres saliendo a escape de la boca de metro, corriendo calle arriba intentando mantener el equilibrio sobre tacones y con la lengua fuera camino del colegio.

Si no tienes apoyo familiar los horarios escolares se convierten en un factor de estrés constante para las madres. ¿Cuántas veces no has maldecido en teléfono que suena a ultima hora en la oficina? ¿El parón del metro en el horario mas inoportuno? ¿Tu jefe diciendo que tiene que verte en un horario que no es en tuyo?

Y después… prisas por cuadrar horarios, crisis por ver quién se ocupará de tus hijos.

redes de madres

 

Menos mal que tenemos la red de apoyo maternal, esas madres que siempre están dispuestas a echar una mano porque saben que mañana pueden ser ellas las que no lleguen a tiempo, las que necesiten de otro que recoja a los niños, les den un poco de merienda y les ayuden a calzarse las botas de fútbol o las zapatillas de baile.

Una red solidaria que los hace la vida más fácil, que nos permite respirar y saber que alguien se ocupa de tus hijos mientras llegas; que nos aporta seguridad.

Yo soy parte de una de esas redes de madres solidarias y siempre estaré agradecida al resto que la integran por su generosidad y cariño. Son la tabla de salvación cuando la madre, por mucho que corra, no llega.

Y tú ¿con quién cuentas en estos casos?