Bla bla, bla bla bla…

Escucho la radio. Hoy es un día importante y hablan de ello.  En el Parlamento se debate sobre la nación. Parece que tendremos un día de sesudos análisis y contraanálisis de expertos, de sondeos sobre quién es el ganador (A o B, al resto de participantes se les hurta la posibilidad de subir al pódium aunque compitan más que dignamente), portadas, páginas y páginas escritas.

A final, como soy una friki, seguiré el debate (no todo, mi grado de sufrimiento no llega ahí) por la radio. Empiezo convencida, esperando las propuestas del presidente de turno y las críticas de la oposición. Pero siempre termino igual: las bonitas palabras de uno y los dardos de otros se mezclan en mi cabeza en un bla bla bla incomprensible.

Daoíz y Velarde.

Lo que habrán escuchado los pobres Daoíz y Velarde

Y después la desolación. Saber que las propuestas solo tratan de convencernos de que volvamos a votarles. Propuestas que, en la mayor parte de los casos quedarán en un bla bla bla dicho un día del que ya nadie se acuerda y que nunca llegarán a cumplirse. Errores puestos de manifiesto que volverán a repetirse por unos y otros porque una cosa es predicar y otra diferente dar trigo.

Bla, bla, bla. Horas y horas de palabras. Mi atención centrada en sus mensajes. Tanto que aún no he sacado la ropa de la lavadora. Por su culpa tendré que volver a ponerla. ¡La próxima vez me quedo con una emisora musical!

P.D.: Hola mundo, ¿hay algún otro friki por ahí que vaya a seguir el debate o pasas de lo que digan nuestros representantes?

¿Tú eres un ratón?

Todos tenemos que aprender. También Max, un pequeño gato negro que trata de cazar su primer ratón. Su adorable inocencia provocará la diversión de los más pequeños en Max el Valiente.

Con este libro de simples ilustraciones negras ayudamos a centrar la atención de los más pequeños (1 a 3 años) en la historia, una narración sencilla basada en la repetición y las preguntas del pequeño Max. ¿Tú eres un ratón? le preguntará a un perro e incluso a un elefante. Un gato que no le tiene miedo a nada porque ¡no sabe cómo es un ratón!

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Las sonrisas de los más pequeños están aseguradas cuando conozca a un verdadero ratón. Pero el roedor se presenta como un animalillo verdaderamente astuto, tanto qué ¿logrará engañar a Max?

En la caja de My Little Book Box también encontrarás la guía de lectura del libro y materiales con los que hacer un juego de bolos, una mosca-marioneta y un puzzle con el que seguir la historia del intrépido Max.

Y para los más mayores las propuestas de febrero son: Un hipopótamo en la bañera (de 3 a 6 años) y Tragasueños (de 6 a 8).

¿Te animas con las propuestas de My LIttle Book Box?

Piel de algodón con NAÏF

Pandereta sufre de forma recurrente problemas de dermatitis eso nos hace que probemos diferentes cremas que nos ayuden a solucionar picores, eccemas y la sequedad de su piel.

Lo que más le afecta es dermatitis en los muslos y una muy similar a la conocida como del pañal; aunque hace años que dejó de utilizarlo. Además en invierno la piel de su cara sufre de sequedad e irritación debido al frío.

Entre una y otra prueba llegó a nuestras manos NAÏF y su crema Nurturing Cream su crema suave como el algodón. El resultado es una crema útil tanto para la cara como para el cuerpo con la que se he conseguido que su rostro deje de estar tirante y seco sin aportar un exceso de grasa en la piel.El resultado en el cuerpo también ha sido satisfactorio ya que es muy hidratante.

cremas Naif

 

Solo una precaución en su uso: no aplicarla en zonas irritadas porque provoca un escozor que resulta muy desagradable a pesar de que esta marca holandesa trabaja con ingredientes naturales.

Sin duda, a partir de ahora, será uno de mis básicos en el neceser de Pandereta y (Shhhh) también en el mio. Además de la crema nutritiva de la que te hablo cuentan con una amplia gama de productos para la higiene y tratamiento de la piel de los más peques. No dejes de probarlos, son un descubrimiento

Y tú ¿qué cremas utilizas con tus hijos? ¿Cuál es tu preferida?

Celebración de San Valentín ¿sí o no?

Sábado, Día de los Enamorados. ¡Que pereza! (y no precisamente porque sea fin de semana).

Reconozco que soy una “saboría” para esta cosas. Nunca he celebrado San Valentín, ¿por qué alguien me tiene que decir a mi cuándo celebrar el amor? ¡Pues solo faltaría!

Cinco razones por las que no celebró San Valentín:

  • Después de Papa Noel, los Reyes y con su cumpleaños a la vuelta de la esquina ¿crees que me queda alguna neurona para pensar regalos para un hombre que no quiere regalos? Razón más que suficiente para hacerme la despistada
  • Aún estamos de rebajas. Con ese dinerillo de su regalo seguro que me da para un modelito nuevo. Y a esperar a un sarao de malas madres para estrenarlo
  • Salir a cenar o de escapada es imposible. Es como conseguir un pedazo de arena en primera linea de playa en el mes de agosto en Salou.
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Así están los restaurantes en la noche de San Valentín

  • Si encuentras un sitio… Todos son menús románticos con cavas rosados (venga cursilería) y tartas en forma de corazón. ¿Y los brownies? ¿Por qué han desaparecido? Yo quiero un brownieeee
  • Además esta fecha lleva a muchos a ser cursi, amoroso y empalagoso… Es como parte del guión no escrito de la noche, no lo puedes obviar aunque a lo que mas te apetezca es decirle que deje las tonterías y paséis directamente al revolcón que para eso los abuelos se han quedado con los niños.

Pero hay que reconocer que algunas cosas de esta celebración no están tan mal.

Cinco cosas que me invitan a celebrar San Valentín:

  • Un regalito nunca esta de más y si es un anillito… (Oído??? )
  • Que se deje el saldo del móvil buscando mesa en ese restaurante que tanto me gusta pero que él detesta es un detallazo (y ocasiones como esta no están para desaprovecharlas)
  • ¡Mira! Una oportunidad para lucir el modelito que te compraste el año pasado con lo que te ahorraste del regalo de San Valentín
  • ¿Cómo te vas a resistir a poner en Instagram la foto de la cursi-tarta en forma de corazón que te sirvan de postre? ¡Es lo mas!

¡Qué detalle! ¿No os parece cuqui?

  • Y por esa noche de pasión, que empaquetar a los niños cada día está más difícil.

Y tú ¿eres de celebrar San Valentín?

Disfraces exprés DIY para Carnaval

¿Cómo? ¿Aún no tienes disfraz para el Carnaval? Pero ¿a qué esperas?

Si este es tu caso mira estas divertidas propuestas que puedes hacer en casa, con elementos sencillos y en poco tiempo:

1.- Reviviendo ET

ET fue un hito de la infancia de muchos niños. ¿Por qué no revivir al tierno extraterrestre que quería volver a casa? Solo necesitamos una sudadera roja, una bici o triciclo con cesta y componer con una careta y una toalla la figura del adorable alienígena. Y si no tenemos vehículo de ruedas utilizamos un poco más de imaginación, el resultado es igual de divertido.

Disfraz carnaval ET

2.- Soy una pieza LEGO

Tan sencillo como una caja que forraremos de un único color o pintaremos. Los relieves de las piezas se hacen mediante vasos de plástico, vasitos de yogurt, flaneras… Y aptos para toda la familia.

Disfraz carnaval Lego

3.- ¿Me das un abrazo calentito?

Una chaqueta con capucha blanca y unos pantalones del mismo color serán la base para este divertido disfraz de Olaf al que solo tendremos que coser superposiciones de fieltro que compongan los botones, brazos, cejas, ojos… Un poco de lana para esos graciosos “pelillos naranjas” y  no olvides de poner fieltro blanco a modo del diente central de nuestros amigo de nieve.

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 4.- Medusa.

Tan fácil como un paraguas, un poco de cartulina, papel  o tela y tienes este simpático disfraz.

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5.- Un baño de relajantes burbujas.

Otra vez las socorridas cajas –blanca es la mejor opción- a la que añadiremos unos “tirantes” para llevarla incorporada y graparemos papel blanco seda o japonés creando volúmenes, una camiseta blanca a la que coser globos de distintos tamaños y un gorro de ducha. Todo mezclado con un poco de imaginación y voilá.

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Ahora y ano tienes escusas para no disfrazarte.

Tú ¿de qué te vas a vestir?