Meriendas divertidas y con energía con Kinder

De los cinco días lectivos de la semana, uno –los miércoles- es el día especial de Pandereta. Este es el día que más tarde sale del cole porque tiene actividad extraescolar complementaria.

Antes de ir a la clase de arte todos los compañeros que acuden hacen una merienda mancomunada, es decir, se intercambian lo que cada cual lleva eligiendo lo que más les gusta. Luego a desgastar energías.

Y vaya si lo hacen porque a la salida reclaman otra porción de comida. En estos días Pandereta sabe que siempre encontrará en mi bolso unos chocolates Kinder. Esos que le dan la energía necesaria para poder aguantar hasta la hora de cenar y seguir con su ritmo.

La sorpresa es que ahora Kinder no solo te ofrece chocolates sino que tiene una estupenda promoción “Actívate con Kinder”  por la que te regala una actividad extraescolar por cada caja que compres. La lista de posibilidades es muy amplia y se agrupa en actividades artísticas, deportivas, musicales y de idiomas.

Nosotras ya hemos elegido. Una muy de princesa y otra de cocina. Os contaremos el resultado pero mientras no perdáis la oportunidad de activaros con Kinder

 

 

El detective que me robó el sueño

No sé porqué pero en el Día del Libro siempre me da por rememorar mi infancia y adolescencia, esos momentos en los que aprendía a disfrutar con los libros.

Una butaca que arrastraba a mi habitación, una lámpara pequeña y una taza de cacao eran la única compañía que necesitaba para tener una velada perfecta con uno de mis libros favoritos. Una de esas noches de otoño descubrí las aventuras de alguien que me enamoró desde la primera línea. Astuto y deductivo, así es ese tipo de agrio carácter que robó horas de sueño en mis noches adolescentes.

File:Statue of Sherlock Holmes in Edinburgh.jpg

Ese año me leí todas las obras de Sherlock Holmes. Una tras otra las devoraba al tiempo que el librero de mi calle ponía a la venta una colección en volúmenes encuadernados en “cuero” en los que gasté todo lo que tenía ahorrado.

Ahora esos libros forman parte de mis tesoros más preciados junto con otros que me llegaron de mis abuelos y que, por muy deshojados que estén, tienen un lugar preeminente en mi librería.

Y tú ¿qué libro te recuerda tus años de infancia o adolescencia?

De mayor quiero ser…

A veces a los niños les preguntamos (o condicionamos) sobre qué quieren ser cuando sean mayores. Alguien (no me hagáis recordar quién porque sería incapaz) hizo esta pregunta esta Semana Santa a Pandereta.

Como muchas veces hacemos los adultos la pregunta llevaba implícitas varias alternativas (que supongo eran las que quería escuchar su interlocutor).

“Qué quieres ser de mayor? Maestra, médico, bailarina…”

“No, quiero ser hada de los dientes”

Imagen de Rinconcito de lectura

¡Toma alternativa laboral! Desde luego que trabajo no le faltará y si empiezan a escasear los dientes de niños siempre puede buscar otros “nichos” de mercado entre la tercera edad.

Lo de ser hada siempre ha estado entre sus dedicaciones predilectas pero la especialización no la esperaba hasta un poco más tarde. Claro que ser hada de los dientes implica un problema que ella misma nos descubrió. Como es un hada anglosajona pasará mucho tiempo fuera de casa viajando para buscar los dientes de los niños en lejanos países. Aún así me prometió que siempre volvería a dormir a casa.

Y vuestros hijos ¿a qué quieren dedicarse?

¿Harta de hacer que la infancia de tus hijos sea mágica?

Hoy se me atragantaba el café con el título de un artículo (de esos anticualquiercosa que les gusta hacer a algunos escritores-bloggeros) maternal:

Estoy harta de hacer que la infancia de mis hijos sea mágica

(Huffington Post)

Sin entrar en más detalles la frase me ha generado rechazo. Aún así me he puesto a leer un texto que trata de lo maravillosa que es la niñez por el simple hecho de que somos pequeños, soñadores e inocentes y no tenemos creadas las dependencias y necesidades que llegan con la edad adulta. Una infancia que para la autora no necesita de los extraordinarios esfuerzos que hacen/hacemos algunos padres para que sea maravillosa.

Se trata de un artículo escrito para polemizar pero al final coincido en una afirmación:

“En los últimos años, me he visto metida en ese modelo paternal de cualquier cosa que hagas, yo puedo hacerla mejor, que se basa en buscar ideas en Pinterest, reproducirlas a la perfección y compartir la foto con desconocidos y amigos a través de blogs y de Facebook”

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¿Se ha convertido la maternidad en una competición?

En ocasiones mirando Pinterest creo que es así. Y tú ¿qué opinas?

 

Las TIC´s y Pandereta o cómo entienden los niños las nuevas tecnologías

Una de las cosas que más me gusta y sorprende de los niños es la capacidad que tienen para explicar las cosas más complejas. Entre ellas están las nuevas tecnologías, un mundo lleno de magia al que se han adaptado mejor que Steve Jobs.

La otra noche buscaba un restaurante concreto para pedir comida a domicilio pero (aún me pregunto cómo puede ser a estas alturas de siglo) no estaba en Internet.  Encontré el número y llamé. Con el pedido también me trajeron un folleto con la carta, así la siguiente ocasión me ahorraría media hora de teléfono con un señor que no habla prácticamente castellano tratando de explicarme los platos.

Pero para Pandereta esto no fue suficiente. Miró el folleto, el ordenador y pensó una solución para colgado en la red. Dicho y hecho: lo metió en el reproductor de CD del portátil  para que así lo pudiéramos encontrar la próxima vez en Internet. ¡Anda que todo no sería más fácil!

El otro misterio que le provoca curiosidad es cómo funcionan los mandos a distancia. La tele, los reproductores de CD, DVD y las cosas más sencillas están dominadas; pero ha descubierto los mandos de la Wii del Primo. Pura magia. No comprende cómo ella juega a los bolos o al tenis y sin dar físicamente a la pelota. Le explico que el mando emite ondas que llegan a la tele y está hace lo que le pedimos.

Pues eso. Se carga con el mando acuestas y pasa toda la  tarde dando al botón y diciendo a “las ondas” que mamá traiga agua, un helado o vista a las muñecas. Qué paciencia…