¿Escapada a la naturaleza? No sin mi Guía de Familias en Ruta

Aunque el verano ya solo es un recuerdo -más en estos días de lluvia pertinaz-  o precisamente por eso, he pensado en hacer una pequeña escapadita. Un par de días que me dejen buen sabor de boca para afrontar el desgaste que ha supuesto la cuesta de septiembre, el regreso a las aulas, la vida cotidiana.

Los chicos de Familias en Ruta (http://familiasenruta.com/ han tenido el detallazo de regalarme su Guía de Alojamientos en la Naturaleza para Disfrutar con Niños. ¿No la tenéis todavía? Lanzaros a por ella ¡ya! La guía es una fantástica recopilación de sitios que si te gusta la naturaleza no te puedes perder con numerosas posibilidades para ir en plan “familia inquieta”.

Si algo tengo que destacar de la guía es lo fácil que es la búsqueda de espacios y, sobre todo, la utilidad de los iconos. En un simple vistazo a la página ya sabes que te ofrecen: espacios interiores y exteriores de juegos, talleres y actividades para niños, canguros, huerto, visita a animales de granja… Incluso te detallan si tienen bañera para bebés (¡Bien! Hay gente que se ha dado cuenta de lo útil que es para los padres) y cunas de viaje.

Los alojamientos te ofrecen todas las facilidades para una estancia inolvidable y todo en un entorno, además de natural, en el que no encontrarás personal con cara avinagrada si el niño corre por los pasillos ni vecinos de habitación que golpean la pared si le oyen llorar porque tiene hambre.

Como los propios creadores de la guía indican son alojamientos donde desconectar a los niños -y a algunos mayores también- de la televisión y de las nuevas tecnologías. Sí, lo has leído bien… de la tecnología. Se valiente, haz unos días de terapia y  olvídate de Twitter  para engancharte a la naturaleza. Solo tienes que elegir una de las escapadas de la Guía.

Yo me voy este fin de semana. Ya os contaré qué tal me ha ido la excursión.

Un diputado paga menos por el menú que un escolar por la tartera

Ahora que nos enfrentamos a la vuelta al cole, a los gastos de ropa/uniforme, calzado, libros de texto, material escolar y ¡comedor! me quedo sin palabras tras ver publicada esta noticia.

Un diputado paga menos por el menú que un escolar por la tartera

Un diputado regional de Madrid paga 3,55 euros en el Parlamento regional. Un escolar por el menú 4,80 y el que va con tartera: 3,80 euros.

Vivimos en un país de  políticos sin alma ni piedad que se dedican a vivir del bien común mientras obligan a las familias a pagar una cuota injusta por mantener y calentar un tupper. No entienden que si se recurre a esta situación es porque las familias no tienen otra posibilidad de dar de comer a sus hijos, qué en muchos casos (más de los que imaginamos) el comedor es la única comida de tres platos que nuestros niños hacen.

Hoy siento vergüenza.

 

Valoración de la manicura permanente

Os había contado que he probado la manicura permanente pero no el resultado del invento. Así que, vamos con ello.

Valoración:

Aspecto tras semana y media

Duración: en mi caso (que me crecen las uñas al mismo ritmo que los problemas, no digo mas) semana y media. Para personas en las que le crecimiento es normal, hasta 3 semanas.

Estado: como el primer día a pesar de fregar platos, rodillas de niños (que también hay que frotar), lavar camisetas con helado…

Aspecto: el color queda inalterable, no hay desconchones pero, como en el pelo, se ve la raiz de la uña sin color. Para quitarte la laca tienes que ir la centro a que te apliquen no se que liquido hasta que la laca de uñas se ablanda y se puede retirar.

Resultado: ideal para celebraciones. Te las puedes pintar un par de días antes y saber que vas impecable. No abusar de la técnica porque los esmaltes no parecen muy recomendables para la supervivencia de la uña.

Precio: lo que he visto oscila entre 15 y 40 euros a esto le tienes que añadir el precio por quitarlo.

La Hija vuelve al cole

No os había hablado aún de la vuelta al cole. Bueno, sí lo había hecho para contaros mis problemas de conciliación con los horarios escolares.

Pero hoy la protagonista no soy yo, sino La Hija que para eso es la que va al cole. Segundo año de educación infantil. Uffff, ¡qué diferencia con el primer curso! El año pasado todo eran agobios: ¿Qué tal le irá en el cole? ¿Comerá bien? ¿Estará integrada con sus compañeros? ¿Y el profesor?

Los primeros meses fueron típicos de una madre estresada-primeriza en su regreso a las aulas. Ahora, todo fluye. Los niños se conocen y aunque la profesora es nueva conocemos el método pedagógico, cómo funciona el colegio, las pautas con las que trabajan con los niños… El saber te da tranquilidad. Y también el paso del tiempo.

Por eso quiero dedicar este post a las madres que os iniciáis este año. Porque todas hemos tenido esos mismos nervios y, en la inmensa parte de los casos, todo ha evolucionado bien.

Ahora La Hija nos despide a los pies de la escalera que lleva a su aula diciéndonos: ¡Hala! Ya os podéis ir que voy a clase con mis amigos. ¿Qué mayor tranquilidad que esa?

Conciliación, conciliación, conciliación… Ummmm, Ummmm.

Conciliaciónnnnnnn. Repítelo dejando resonar las letras en tu interior. Concéntrate. Ummmmm.Muy bien.

Este ha sido mi mantra estas últimas semanas.

 

Lo repito al despertar y recordar que tengo que dejar a la peque antes en el cole porque su padre está de viaje y yo no puedo llegar tarde.

Conciliaciónnnn. Repito cuando me llaman a última hora y tengo que prolongar un rato más mi jornada lo que equivale a tirar de listado telefónico y rogar que alguien pueda ir a recoger a mi hija.

Y vuelvo a recordarlo cuando tengo que dejarla en plena tarde-noche porque tengo que volver con mi obligaciones laborales.

¿Qué haría yo sin los abuelos, sin amigos y familia de los que tirar a última hora, sin esas otras madres del cole que te cubren un hueco mientras corres por los pasillos del Metro para llegar a tiempo a la salida de clase?

Y en este ambiente de desesperación (y solo es la primera semana de cole) escucho a mi Presidenta, Esperanza Aguirre, decir que va a fomentar el turno continuo en las escuelas. Ahhhhhhhhh!

¿No habrá oído hablar esta mujer de lo que significa  la palabra conciliación?

Olvidaba que mi Presidenta no tuvo problemas para conciliar. Ella pidió excedencia en su trabajo para cuidar a sus hijos.  Claro, que ella es noble, tiene propiedades, tierras y vive en un palacete; aunque ya sabemos que estás construcciones gasta un güevo de luz.

Ella no tuvo que conciliar. Pudo elegir. Pero yo no tengo esa opción  porque sin mi sueldo no llego a fin de mes.

Así que conciliación, conciliación, conciliaciónnnnn.

PD: Gracias a todos los que lucháis porque las madres podamos serlo un poco más y gracias a todos los que me ayudan en la carrera de la vida diaria.