¡Viva la libertad! Planes sin La Hija

Estos días estoy rejuvenecida. Y sin gastarme ni un duro de mi depauperada cuenta corriente en tratamientos “milagro”. Ha sido muy fácil: he empaquetado a La Hija con los Abus. Sí, sí, sí…

Toda una semana para mi y Sr. Padre, solitos. ¿Recordáis cómo era?

1.- Te despiertas el fin de semana a la hora que te place y no sobresaltada por unos berridos sobrehumanos acompañados por el insustituible ¡MAMÁ!

2.- Puedes elegir entre hacerte un super desayuno en casa, o como será mi caso que me lo pongan en una terracita donde lo tomaré mientras ojeo (con los dos ojos ya que no tengo otro foco de atención) el periódico.

3.- Luego puedes dedicar lo que queda de mañana a echarte a correr por las calles (opción de la que paso porque ya voy corriendo a diario a todas partes), ir de tiendas (me tienta) o meterme en un centro de belleza a que me hagan algo, aunque solo sea sobarme un poco.

4.- Más tarde aperitivo en sitio trendy, comida y SIESTAAAAA. Por que me lo merezco.

5.- Las tardes quiero aprovecharlas para ir al cine, a ver una exposición que tengo pendiente, tirarme en una terracita con una cañita bien fría (si el clima lo permite), hablar con las amigas, e incluso hacer un plan con el Padre de La Hija.

6.- Para acabar el día cena (estoy en proceso de elección de sitio por lo que se aceptan sugerencias) y COPA. Y además, sin hora para acostarme porque la mañana siguiente también podré dormir a pierna suelta.

 

Vaya esto es vida. Pero, ¿cuándo creéis que empezaré a echarla de menos?

Recicla tu móvil y colabora con la educación en República Dominicana

Hoy inicio una nueva sección en el blog destinada a hacerme un poco más vaga.

Sí, porque consiste en no tener que escribir nada. Vamos, que estoy en un tris de hacerme un antiblog.

Se trata de hacer mi propia revista de prensa con recortes que me parezcan interesantes.

Qué mejor que empezar con una noticia que llega de la mano de Unicef y una empresa, Orange, que da un paso más en su política de RSC (responsabilidad social corporativa). Espero que otras firmas aprendan y podamos dar más ejemplo de su corresponsabilidad con la mejora de esta sociedad.

Recicla tu móvil y colabora con la educación en República Dominicana

En España hay unos millones de teléfonos móviles obsoletos y sin usar. Orange anima a los usuarios de cualquier compañía de telefonía móvil a entregar dichosterminales, funcionen o no, en los puntos de reciclado de Orange en sus tiendas de toda España.

Por cada móvil donado, Orange entregará como mínimo 2,5 euros a UNICEF España y el valor íntegro de cada terminal irá destinado a este proyecto de educación en República Dominicana. Con este importe, dos niños pueden aprendan a leer.

Esta acción forma parte de la iniciativa Construye su futuro, que tiene como objetivo escolarizar y mejorarla calidad de la educación de más de 220.000 niños de zonas fronterizas y barrios marginales de República Dominicana.

La magia de la manicura permanente

Ayer me dí un capricho. Porque me lo merezco.  ¡Ea! Y he decidido que a partir de ahora me daré, al menos, uno al mes que para eso llevo tres años en el dique seco de automimitos.

Mi primera escapada consistía en una salida rápida para hacerme la manicura. Y ya que lo hago después de muuuucho tiempo; pues que me dure. Por eso me decanté por la llamada “permanente”.

Se trata de, además de poner la laca de uñas del color elegido, añadir una especie de fijador que hace que el esmalte sea indestructible. Vamos que te pegan el color a las uñas y te lo fijan con una de las esas maravillosas máquinas de luz violeta.

El tiempo que empleas en la manicura es poco más que en el caso tradicional. El rato que en la manicura normal pasas esperando que se seque la laca, en la permanente lo haces con las manos metidas en la máquina de luz.

Lo bueno es el resultado. Cuando sacas tus maravillosas y relucientes manitas… puedes tocar y hacer lo que te plazca. Metes la mano en el bolso, pagas, sacas las llaves, te colocas el flequillo… Y sin marcas.

Ya  estás preparada para llegar a casa y empezar a preparar la cena, fregar todas las sartenes acumuladas y quitarle el pañal a tu bebé sin que tu look sufra lo más mínimo. Con chándal pero arreglada que para eso somos (como diría la sabia progenitora del Gremlin) Trendy Mathers.

¡Y no tengo fotos propias porque hoy se me ha jodido el móvil! Mejor no preguntéis.

Al buen (y variado) arroz en Madrid

Uno de los platos que más me gusta es el arroz, bueno, en realidad, me gusta todo lo que esté bueno (e incluso algunas veces las hamburguesas de ciertas cadenas que mi memoria no quiere recordar). Vamos que soy una glotona.

Pues tras entonar este mea culpa vamos con la recomendación para comer/cenar hoy: Anayelda (http://aynaelda.com/). Un sitio muy recomendable para ir, grande, bien servido, y donde los niños no molestan porque está lleno de familias y grupos.  También, si os gusta más, disponen de terraza.

En la carta más de treinta arroces entre secos, melosos y caldosos combinados con todo aquellos que puedas imaginar (solo de pensarlo ya estoy comenzando a salivar…) Entre los secos me quedo sin palabras ante el de Hongos e Ibéricos, Matanza y Atún en Movimiento (a qué pica la curiosidad saber cómo se mueve); y en mi segundo apartado favorito, los melosos, el de Rabo de Vaca con pelas de Verduras y Foie y el de Corvina, Gambas y Alcachofas.

Además, si a alguien no le gusta el arroz (¿será posible?) también tienes la posibilidad de tomar carne y pescado bien tratado. En el apartado de entrantes no olvidéis probar su jamón, las croquetas (tamaño XXL) y las ensaladas. Y para cierre un poste de su carta con Coulant de Chocolate fundido, Bizcocho Jugoso con Manzana salteada al Romero o Frutos Rojos gratinados.

Ir con niños no tiene problema: baño amplio con cambiador, adaptadores para las sillas, menú infantil (aunque nunca me ha hecho falta), personal atento a los niños y bolsa de golosinas al terminar la comida. Y todo a un precio asequible. ¿Se puede pedir más?

Anayelda: Calle Yebenes, 38 Teléfono: 917 101 051

Truco para evitar el miedo infantil al médico

Hoy tengo que llevar al médico a La Hija. Ahora voy tranquila pero hace un par de meses era una de las tareas más estresantes a las que me enfrentaba.

Antes de llegar a la consulta ya comenzaban los llantos contenidos, pero era abrir la puerta y mejor que médico necesitábamos la ayuda de un exorcista.

Un día el periódico cambio mi vida y no por la caída de la bolsa o la maldita prima. No, había una iniciativa que consistía en llevar a los niños al medico con sus muñecos de peluche simulando una enfermedad para que el doctor les curase.


No llegué a tiempo de unirme al programa que realizan estudiantes de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid pero, en la siguiente cita, se me ocurrió hacerlo por mi cuenta con su medico. Llevamos a su rana cantarina porque había perdido la voz (al tiempo que las pilas). Una exploración al animalillo (muy seria con palito para la garganta y fonendo),  una receta con la recomendación de tomar una gota de jarabe dos veces al día y llevar  bufanda… y a los dos días nuevo (la rana y las pilas).

Mano de santo. Ahora me dice si vamos a ver a la médica buena o si esta de vacaciones. La doctora se convirtió en su heroína.

¿Algún otro truco para evitar las llantinas?